Parece una decisión sencilla hasta que empezamos a mirar el calendario. El clima, el presupuesto, los invitados, el lugar y hasta los feriados pueden convertir una fecha perfecta en una elección poco práctica. Antes de reservar, estas son las cosas que conviene tener en cuenta.
Elegir la fecha es una de las primeras grandes decisiones de la organización porque, una vez definida, empieza el verdadero efecto dominó: salón, ceremonia, proveedores, invitaciones y tiempos de preparación.
No existe “la fecha perfecta” para todos. Existe la que mejor funciona para la boda que ustedes imaginan.
Primero, piensen qué tipo de boda quieren
Antes de abrir el calendario, imaginen el escenario.
¿Una fiesta de noche o un casamiento de día? ¿Al aire libre? ¿En una finca? ¿Una celebración íntima? ¿Quieren calor, temperaturas más frescas o aprovechar muchas horas de luz?
La estación del año debería acompañar el estilo de boda que desean y no al revés.
El clima importa más de lo que parece
En Argentina las condiciones cambian muchísimo según la provincia y la época del año. Por eso, más que pensar solamente en “primavera” o “verano”, conviene revisar cómo suele comportarse el clima en el lugar donde se realizará la boda.
Si será al aire libre, averigüen además qué sucede ante lluvia, viento o temperaturas extremas. Una fecha puede enamorarnos, pero el plan B también tiene que convencernos.
Consulten disponibilidad antes de enamorarse de un día
Si ya tienen un salón, finca, iglesia o proveedor imprescindible en mente, consulten su disponibilidad antes de anunciar la fecha.
Una buena estrategia es elegir tres fechas posibles, ordenadas por preferencia. Eso les dará mucho más margen para conseguir el lugar y los proveedores que realmente quieren.
Miren feriados y fines de semana largos
Pueden ser una ventaja si tienen invitados que deben viajar, pero también implicar pasajes y alojamientos más demandados o costosos.
Si habrá familiares y amigos llegando desde otras ciudades, este punto merece especial atención.
Piensen en sus invitados imprescindibles
No hace falta consultar a cien personas antes de decidir. Pero sí vale la pena chequear la disponibilidad de aquellos sin quienes realmente no imaginarían ese día: padres, hijos, hermanos, mejores amigos o personas que viven lejos.
Después de eso, habrá que aceptar algo inevitable: es prácticamente imposible encontrar una fecha perfecta para todos.
La fecha también puede modificar el presupuesto
El día de la semana, el mes y la demanda pueden influir en los valores y disponibilidad de algunos servicios.
Antes de cerrar, consulten si existen diferencias entre viernes, sábado, domingo o determinados períodos del año. A veces, mover la celebración unos días abre posibilidades que no habían considerado.
La regla de las tres fechas
Antes de reservar, hagan este ejercicio sencillo:
Fecha ideal: la que elegirían si todo estuviera disponible.
Fecha alternativa: otra opción que les entusiasme casi tanto.
Fecha estratégica: la que resulte conveniente por disponibilidad, presupuesto o logística.
Después crucen esas tres posibilidades con clima + lugar + personas imprescindibles + presupuesto + proveedores prioritarios.
Probablemente la decisión aparezca mucho más clara.
Una fecha que funcione para ustedes
No hace falta encontrar un número perfecto, una estación perfecta ni un sábado que le quede cómodo a todo el mundo.
La mejor fecha será aquella que les permita construir la boda que quieren, con las personas que realmente desean tener cerca y dentro del presupuesto que decidieron destinar.
Una vez elegida, recién entonces empieza lo más lindo: ponerle día a ese “nos casamos” y comenzar a hacerlo realidad.
Parece una decisión sencilla hasta que empezamos a mirar el calendario. El clima, el presupuesto, los invitados, el lugar y hasta los feriados pueden convertir una fecha perfecta en una elección poco práctica. Antes de reservar, estas son las cosas que conviene tener en cuenta.
Elegir la fecha es una de las primeras grandes decisiones de la organización porque, una vez definida, empieza el verdadero efecto dominó: salón, ceremonia, proveedores, invitaciones y tiempos de preparación.
No existe “la fecha perfecta” para todos. Existe la que mejor funciona para la boda que ustedes imaginan.
Primero, piensen qué tipo de boda quieren
Antes de abrir el calendario, imaginen el escenario.
¿Una fiesta de noche o un casamiento de día? ¿Al aire libre? ¿En una finca? ¿Una celebración íntima? ¿Quieren calor, temperaturas más frescas o aprovechar muchas horas de luz?
La estación del año debería acompañar el estilo de boda que desean y no al revés.
El clima importa más de lo que parece
En Argentina las condiciones cambian muchísimo según la provincia y la época del año. Por eso, más que pensar solamente en “primavera” o “verano”, conviene revisar cómo suele comportarse el clima en el lugar donde se realizará la boda.
Si será al aire libre, averigüen además qué sucede ante lluvia, viento o temperaturas extremas. Una fecha puede enamorarnos, pero el plan B también tiene que convencernos.
Consulten disponibilidad antes de enamorarse de un día
Si ya tienen un salón, finca, iglesia o proveedor imprescindible en mente, consulten su disponibilidad antes de anunciar la fecha.
Una buena estrategia es elegir tres fechas posibles, ordenadas por preferencia. Eso les dará mucho más margen para conseguir el lugar y los proveedores que realmente quieren.
Miren feriados y fines de semana largos
Pueden ser una ventaja si tienen invitados que deben viajar, pero también implicar pasajes y alojamientos más demandados o costosos.
Si habrá familiares y amigos llegando desde otras ciudades, este punto merece especial atención.
Piensen en sus invitados imprescindibles
No hace falta consultar a cien personas antes de decidir. Pero sí vale la pena chequear la disponibilidad de aquellos sin quienes realmente no imaginarían ese día: padres, hijos, hermanos, mejores amigos o personas que viven lejos.
Después de eso, habrá que aceptar algo inevitable: es prácticamente imposible encontrar una fecha perfecta para todos.
La fecha también puede modificar el presupuesto
El día de la semana, el mes y la demanda pueden influir en los valores y disponibilidad de algunos servicios.
Antes de cerrar, consulten si existen diferencias entre viernes, sábado, domingo o determinados períodos del año. A veces, mover la celebración unos días abre posibilidades que no habían considerado.
La regla de las tres fechas
Antes de reservar, hagan este ejercicio sencillo:
Fecha ideal: la que elegirían si todo estuviera disponible.
Fecha alternativa: otra opción que les entusiasme casi tanto.
Fecha estratégica: la que resulte conveniente por disponibilidad, presupuesto o logística.
Después crucen esas tres posibilidades con clima + lugar + personas imprescindibles + presupuesto + proveedores prioritarios.
Probablemente la decisión aparezca mucho más clara.
Una fecha que funcione para ustedes
No hace falta encontrar un número perfecto, una estación perfecta ni un sábado que le quede cómodo a todo el mundo.
La mejor fecha será aquella que les permita construir la boda que quieren, con las personas que realmente desean tener cerca y dentro del presupuesto que decidieron destinar.
Una vez elegida, recién entonces empieza lo más lindo: ponerle día a ese “nos casamos” y comenzar a hacerlo realidad.