Lunares, prendas lenceras, transparencias, superposiciones, bermudas, sastrería liviana y una paleta que se mueve entre amarillos suaves y tonos acuáticos. La nueva temporada invita a jugar otra vez con la ropa. Repasamos las tendencias que marcarán los próximos meses y cómo llevarlas a la vida real.
Hay temporadas que parecen venir con un uniforme establecido y otras que nos invitan a experimentar. La Primavera–Verano 2026/27 pertenece claramente al segundo grupo.
Las colecciones internacionales mostraron una moda más expresiva y personal, donde conviven referencias románticas y lenceras con prendas deportivas, sastrería relajada, estampados retro, transparencias y nuevas maneras de superponer prendas.
¿La buena noticia? Muchas de estas tendencias son perfectamente trasladables al guardarropa cotidiano.
1. Los lunares vuelven —y vienen con fuerza
Si tenés algo a lunares guardado, probablemente sea un buen momento para recuperarlo.
Los polka dots vuelven a posicionarse entre los estampados protagonistas. Pero no aparecen solamente en su versión romántica y clásica: llegan lunares grandes y gráficos, otros diminutos, combinaciones de alto contraste y hasta versiones sobre géneros transparentes.
El infalible blanco y negro seguirá funcionando, aunque también veremos lunares en marrones, rojos, azules y otras combinaciones menos tradicionales.
¿La forma más sencilla de llevarlos? Hacer que una sola prenda sea protagonista: una falda de lunares con una remera lisa, una camisa estampada con jean o un vestido acompañado por accesorios simples.
2. Vestirse como si acabáramos de salir del dormitorio
Satén, encaje, transparencias, vestidos lenceros y detalles que tradicionalmente pertenecían a la ropa interior pasan definitivamente al guardarropa exterior.
La estética boudoir gana terreno y convierte al slip dress, las terminaciones de encaje, las musculosas satinadas y las prendas de inspiración lencera en piezas para usar durante todo el día.
La clave está en el contraste.
Un vestido lencero con blazer. Una musculosa satinada con pantalón sastrero. Una falda con encaje acompañada por una remera sencilla.
No hace falta vestirse literalmente de lingerie: alcanza con incorporar alguno de sus códigos.
3. Mostrar y tapar: el juego de las transparencias
Las transparencias llevan varias temporadas entre nosotros, pero ahora adquieren una nueva función: crear capas y jugar con aquello que mostramos y aquello que dejamos entrever.
Faldas transparentes sobre shorts o pantalones, vestidos translúcidos, camisas de gasa y prendas de encaje permiten construir un look mucho más interesante sin necesidad de mostrar demasiado.
Y acá aparece una de las grandes claves de la temporada: la superposición.
4. Superponer es el nuevo estilismo
Durante mucho tiempo pensamos que vestirnos para el calor significaba necesariamente usar menos prendas. Esta temporada propone otra cosa: usar más capas, pero mucho más livianas.
Vestido sobre pantalón. Falda transparente sobre short. Camisa abierta sobre musculosa. Encaje asomando debajo de otra prenda. Diferentes largos y texturas conviviendo dentro del mismo conjunto.
La clave está en elegir géneros que no agreguen demasiado volumen: gasas, encajes, algodón fino, seda, satén y tejidos translúcidos.
Más que abrigar, las capas pasan a ser una herramienta de estilismo.
5. El amarillo manteca todavía no se va
Quienes pensaron que el butter yellow sería una tendencia fugaz tendrán que esperar un poco más.
Ese amarillo suave, cremoso y ligeramente pastel continúa teniendo presencia y probablemente siga siendo uno de los colores que más veremos cuando empiecen a llegar las nuevas colecciones.
Parte de su éxito está en que aporta color sin resultar estridente.
Combina especialmente bien con blanco, crudo, camel, gris, denim, chocolate y celeste.
Para quienes suelen vestirse con tonos neutros, es además una de las maneras más fáciles de introducir color sin alejarse demasiado de su estilo habitual.
6. Turquesas, verdes agua y tonos marinos
Si el amarillo manteca aporta suavidad, en el otro extremo aparecen los tonos acuáticos.
Turquesas, verdes agua, mint y diferentes variantes que remiten inmediatamente al mar empiezan a ganar protagonismo, acompañados también por azules mucho más intensos.
El turquesa tiene todo para convertirse en uno de esos colores que veremos muchísimo durante los meses de calor: es luminoso, fresco y tiene suficiente presencia como para transformar incluso un look muy sencillo.
Puede aparecer en un vestido completo, una camisa o un pantalón, pero también funciona en pequeñas dosis.
Con blanco o crudo resulta fresco; con chocolate adquiere sofisticación; con denim funciona casi automáticamente y, para quienes quieran jugar un poco más, puede combinarse incluso con amarillo suave.
7. Shorts sí, pero también bermudas
Hay una pequeña revolución ocurriendo de la cintura para abajo.
Conviven shorts muy pequeños, modelos deportivos, shorts de jean más largos y relajados y, especialmente, bermudas.
La bermuda sastrera se posiciona como una de las prendas más interesantes porque permite jugar entre lo informal y lo elegante.
Con camisa puede funcionar perfectamente para un look urbano. Con musculosa y ojotas adquiere un aire mucho más relajado. Con blazer y sandalias puede transformarse por completo.
También continúan los jorts, esos shorts de jean largos y amplios que dividen opiniones pero siguen teniendo fuerte presencia.
La conclusión es clara: esta temporada no habrá un único largo correcto.
8. La sastrería se vuelve más liviana
El traje no desaparece cuando sube la temperatura.
Simplemente pierde rigidez.
La nueva temporada propone una sastrería más suave, fluida y desestructurada, con géneros finos, pantalones amplios, blazers con menos armado y prendas que acompañan el movimiento del cuerpo.
El resultado es una versión mucho menos corporativa del traje.
Blazers ultralivianos, chalecos, pantalones fluidos y conjuntos monocromáticos permiten seguir utilizando códigos tradicionalmente asociados a la oficina, pero de una manera mucho más relajada.
La sastrería deja de ser únicamente ropa de trabajo para convertirse en una herramienta cotidiana.
9. Sí: las ojotas salen definitivamente de la playa
Probablemente sea una de las tendencias que más debate genere.
Las flip-flops u ojotas continúan su camino desde la playa hacia el guardarropa urbano.
Las veremos en sus versiones tradicionales de goma, pero también en modelos mucho más cuidados y minimalistas.
Lo interesante no será solamente el calzado, sino con qué se combina.
Ojotas con vestido largo.
Ojotas con pantalón sastrero.
Ojotas con bermuda y camisa.
Ese contraste entre una pieza extremadamente informal y otra más sofisticada es justamente lo que hace que el conjunto se vea actual.
10. La verdadera tendencia: combinar cosas que antes no combinábamos
Después de recorrer las propuestas de la temporada aparece un hilo conductor.
Lencería con sastrería.
Transparencias sobre pantalones.
Ojotas con prendas de vestir.
Bermudas con blazer.
Colores pastel junto a tonos intensos.
Lunares clásicos utilizados de maneras mucho más gráficas.
La Primavera–Verano 2026/27 parece alejarse un poco de aquella idea de que para estar bien vestidas todo tiene que pertenecer al mismo universo.
Por el contrario, el contraste se convierte en parte del look.
Una temporada para volver a jugar con la ropa
Después de varias temporadas dominadas por los básicos, los neutros y cierta obsesión por el guardarropa perfecto, algo empieza a cambiar.
Vuelve el estampado. Vuelve el color. Aparecen transparencias, encajes, prendas superpuestas y combinaciones inesperadas. La sastrería se relaja y hasta las ojotas pueden convivir con un pantalón elegante.
Y quizás ahí esté lo más interesante de lo que viene.
Las tendencias no proponen una única mujer ni una única manera de vestirse. Podemos quedarnos con la delicadeza de una prenda lencera, animarnos al turquesa, rescatar aquel vestido de lunares, probar una bermuda o simplemente descubrir una combinación que nunca se nos había ocurrido.
Porque la moda también puede ser eso: abrir el placard, probar, mezclar, equivocarnos, volver a probar y divertirnos un poco más con nuestra propia imagen.
Y si algo parece definir la nueva temporada es justamente eso: volver a disfrutar el acto de vestirnos.
Lunares, prendas lenceras, transparencias, superposiciones, bermudas, sastrería liviana y una paleta que se mueve entre amarillos suaves y tonos acuáticos. La nueva temporada invita a jugar otra vez con la ropa. Repasamos las tendencias que marcarán los próximos meses y cómo llevarlas a la vida real.
Hay temporadas que parecen venir con un uniforme establecido y otras que nos invitan a experimentar. La Primavera–Verano 2026/27 pertenece claramente al segundo grupo.
Las colecciones internacionales mostraron una moda más expresiva y personal, donde conviven referencias románticas y lenceras con prendas deportivas, sastrería relajada, estampados retro, transparencias y nuevas maneras de superponer prendas.
¿La buena noticia? Muchas de estas tendencias son perfectamente trasladables al guardarropa cotidiano.
1. Los lunares vuelven —y vienen con fuerza
Si tenés algo a lunares guardado, probablemente sea un buen momento para recuperarlo.
Los polka dots vuelven a posicionarse entre los estampados protagonistas. Pero no aparecen solamente en su versión romántica y clásica: llegan lunares grandes y gráficos, otros diminutos, combinaciones de alto contraste y hasta versiones sobre géneros transparentes.
El infalible blanco y negro seguirá funcionando, aunque también veremos lunares en marrones, rojos, azules y otras combinaciones menos tradicionales.
¿La forma más sencilla de llevarlos? Hacer que una sola prenda sea protagonista: una falda de lunares con una remera lisa, una camisa estampada con jean o un vestido acompañado por accesorios simples.
2. Vestirse como si acabáramos de salir del dormitorio
Satén, encaje, transparencias, vestidos lenceros y detalles que tradicionalmente pertenecían a la ropa interior pasan definitivamente al guardarropa exterior.
La estética boudoir gana terreno y convierte al slip dress, las terminaciones de encaje, las musculosas satinadas y las prendas de inspiración lencera en piezas para usar durante todo el día.
La clave está en el contraste.
Un vestido lencero con blazer. Una musculosa satinada con pantalón sastrero. Una falda con encaje acompañada por una remera sencilla.
No hace falta vestirse literalmente de lingerie: alcanza con incorporar alguno de sus códigos.
3. Mostrar y tapar: el juego de las transparencias
Las transparencias llevan varias temporadas entre nosotros, pero ahora adquieren una nueva función: crear capas y jugar con aquello que mostramos y aquello que dejamos entrever.
Faldas transparentes sobre shorts o pantalones, vestidos translúcidos, camisas de gasa y prendas de encaje permiten construir un look mucho más interesante sin necesidad de mostrar demasiado.
Y acá aparece una de las grandes claves de la temporada: la superposición.
4. Superponer es el nuevo estilismo
Durante mucho tiempo pensamos que vestirnos para el calor significaba necesariamente usar menos prendas. Esta temporada propone otra cosa: usar más capas, pero mucho más livianas.
Vestido sobre pantalón. Falda transparente sobre short. Camisa abierta sobre musculosa. Encaje asomando debajo de otra prenda. Diferentes largos y texturas conviviendo dentro del mismo conjunto.
La clave está en elegir géneros que no agreguen demasiado volumen: gasas, encajes, algodón fino, seda, satén y tejidos translúcidos.
Más que abrigar, las capas pasan a ser una herramienta de estilismo.
5. El amarillo manteca todavía no se va
Quienes pensaron que el butter yellow sería una tendencia fugaz tendrán que esperar un poco más.
Ese amarillo suave, cremoso y ligeramente pastel continúa teniendo presencia y probablemente siga siendo uno de los colores que más veremos cuando empiecen a llegar las nuevas colecciones.
Parte de su éxito está en que aporta color sin resultar estridente.
Combina especialmente bien con blanco, crudo, camel, gris, denim, chocolate y celeste.
Para quienes suelen vestirse con tonos neutros, es además una de las maneras más fáciles de introducir color sin alejarse demasiado de su estilo habitual.
6. Turquesas, verdes agua y tonos marinos
Si el amarillo manteca aporta suavidad, en el otro extremo aparecen los tonos acuáticos.
Turquesas, verdes agua, mint y diferentes variantes que remiten inmediatamente al mar empiezan a ganar protagonismo, acompañados también por azules mucho más intensos.
El turquesa tiene todo para convertirse en uno de esos colores que veremos muchísimo durante los meses de calor: es luminoso, fresco y tiene suficiente presencia como para transformar incluso un look muy sencillo.
Puede aparecer en un vestido completo, una camisa o un pantalón, pero también funciona en pequeñas dosis.
Con blanco o crudo resulta fresco; con chocolate adquiere sofisticación; con denim funciona casi automáticamente y, para quienes quieran jugar un poco más, puede combinarse incluso con amarillo suave.
7. Shorts sí, pero también bermudas
Hay una pequeña revolución ocurriendo de la cintura para abajo.
Conviven shorts muy pequeños, modelos deportivos, shorts de jean más largos y relajados y, especialmente, bermudas.
La bermuda sastrera se posiciona como una de las prendas más interesantes porque permite jugar entre lo informal y lo elegante.
Con camisa puede funcionar perfectamente para un look urbano. Con musculosa y ojotas adquiere un aire mucho más relajado. Con blazer y sandalias puede transformarse por completo.
También continúan los jorts, esos shorts de jean largos y amplios que dividen opiniones pero siguen teniendo fuerte presencia.
La conclusión es clara: esta temporada no habrá un único largo correcto.
8. La sastrería se vuelve más liviana
El traje no desaparece cuando sube la temperatura.
Simplemente pierde rigidez.
La nueva temporada propone una sastrería más suave, fluida y desestructurada, con géneros finos, pantalones amplios, blazers con menos armado y prendas que acompañan el movimiento del cuerpo.
El resultado es una versión mucho menos corporativa del traje.
Blazers ultralivianos, chalecos, pantalones fluidos y conjuntos monocromáticos permiten seguir utilizando códigos tradicionalmente asociados a la oficina, pero de una manera mucho más relajada.
La sastrería deja de ser únicamente ropa de trabajo para convertirse en una herramienta cotidiana.
9. Sí: las ojotas salen definitivamente de la playa
Probablemente sea una de las tendencias que más debate genere.
Las flip-flops u ojotas continúan su camino desde la playa hacia el guardarropa urbano.
Las veremos en sus versiones tradicionales de goma, pero también en modelos mucho más cuidados y minimalistas.
Lo interesante no será solamente el calzado, sino con qué se combina.
Ojotas con vestido largo.
Ojotas con pantalón sastrero.
Ojotas con bermuda y camisa.
Ese contraste entre una pieza extremadamente informal y otra más sofisticada es justamente lo que hace que el conjunto se vea actual.
10. La verdadera tendencia: combinar cosas que antes no combinábamos
Después de recorrer las propuestas de la temporada aparece un hilo conductor.
Lencería con sastrería.
Transparencias sobre pantalones.
Ojotas con prendas de vestir.
Bermudas con blazer.
Colores pastel junto a tonos intensos.
Lunares clásicos utilizados de maneras mucho más gráficas.
La Primavera–Verano 2026/27 parece alejarse un poco de aquella idea de que para estar bien vestidas todo tiene que pertenecer al mismo universo.
Por el contrario, el contraste se convierte en parte del look.
Una temporada para volver a jugar con la ropa
Después de varias temporadas dominadas por los básicos, los neutros y cierta obsesión por el guardarropa perfecto, algo empieza a cambiar.
Vuelve el estampado. Vuelve el color. Aparecen transparencias, encajes, prendas superpuestas y combinaciones inesperadas. La sastrería se relaja y hasta las ojotas pueden convivir con un pantalón elegante.
Y quizás ahí esté lo más interesante de lo que viene.
Las tendencias no proponen una única mujer ni una única manera de vestirse. Podemos quedarnos con la delicadeza de una prenda lencera, animarnos al turquesa, rescatar aquel vestido de lunares, probar una bermuda o simplemente descubrir una combinación que nunca se nos había ocurrido.
Porque la moda también puede ser eso: abrir el placard, probar, mezclar, equivocarnos, volver a probar y divertirnos un poco más con nuestra propia imagen.
Y si algo parece definir la nueva temporada es justamente eso: volver a disfrutar el acto de vestirnos.